Al viejo
Pude ver como la luz
nos llevó tierra adentro
así nuestro acuerdo fue sellado
en la noche.
La habitación perdía calor
como un río silencioso y ágil
eco de la luna más alta.
Tomabas distancia a paso de caracol
resignado a la ley de gravedad
yo asentía
suspendida en caída libre
callada te miraba entrar
dentro del paisaje
de donde no se vuelve.
Las horas vaciaron la 208
el sonido automático del ascensor
el pasillo inundado de hiel
el vapor metálico de la cena, sin probar
hasta tus ganas de quedarte.